Seleccionar página

Entrevista al escritor chileno Nicolás Díaz Pérez

El día de hoy Ediciones Glasgow entrevista al escritor chileno Nicolás Díaz Pérez, quien hace poco acaba de publicar su novela de ciencia ficción histórica La Guerra del Cono Sur 1.

Nicolás, naciste en La Serena, pero gran parte de tu vida transcurrió en distintas ciudades del norte de Chile. ¿Cómo marcó eso tu forma de escribir?

    A decir verdad, yo creo que poco o nada, pues en ese tiempo aún no desarrollaba la motivación por la escritura. Fue en el año 2011, estando en Calama y todavía en la universidad, el momento en que me puse a escribir por primera vez y creé mi primer saga: Kaipachea. También viví un tiempo en el sur de Chile y en la ciudad de Coyhaique hasta los dos años y de allí me fui para el otro extremo de este país, primero a Antofagasta y luego a Chuquicamata, hasta que regresé a La Serena en el 2004 después de vivir 14 años en el norte grande de Chile.

    Antes de dedicarte a escribir, estudiaste Diseño y luego Pedagogía en Historia. ¿De qué manera esas disciplinas dialogan hoy con tu escritura?

      Creo que la segunda dialoga mejor con mi escritura, en especial cuando se habla de investigar los distintos sucesos que se han sucedido para comprender el presente o intentar proyectar el futuro, considero hasta ahora la idea de la Guerra del Cono Sur como algo todavía reciente que comenzó a escribirse en los tiempos de pandemia de 2020, aunque solo como un pasatiempo durante el encierro. Irónicamente, en un principio pensé en borrarlo y jamás publicarlo apenas finalizara todo el periodo de pandemia, pero algo detuvo mi mano de pronto, un sentimiento que me decía que esto también tenía potencial al igual que mi primera saga.

      Tu interés por la Historia, especialmente por la Segunda Guerra Mundial, parece muy presente en tu formación. ¿Qué aspectos de ese periodo te resultan más fascinantes?

        Yo creo que muchas cosas, además de ser considerado el conflicto bélico más mortífero de la historia de la humanidad y que cambió el mundo para siempre tras su fin y su principal consecuencia, que fue la posterior Guerra Fría desde 1947 hasta 1991, abarcando todo lo que el gran conflicto mundial no llegó a abarcar, incluyendo Latinoamérica. Creo que en un principio me llamaron mucho la atención los buques de guerra del periodo y además las innovaciones tecnológicas que se lograron por todos los bandos involucrados, sin mencionar que cada vez se descubren nuevos hechos o cosas antes desconocidas sobre el periodo entre los años 1939 y 1945. Además de las batallas o masacres, en las guerras también suelen suceder muchos eventos extraños e inexplicables que involucran también lo civil y todo eso también lo quise plasmar en mi obra. A eso finalmente hay que añadir las teorías de las realidades alternativas como sucede en la obra de Phillip K. Dick: The Man in the High Castle. Los historiadores también son personas muy críticas sobre los hechos históricos siempre corrigiendo lo que fue real o no, por eso lo mejor era inventar una historia alternativa de un periodo tremendamente oscuro y complicado para Latinoamérica entera, así como sucedió en Dragon Ball Z con el personaje de Trunks del futuro.

        ¿Cómo describirías tu proceso creativo? ¿Eres de planificar mucho o prefieres descubrir la historia mientras escribes?

          Sinceramente yo creo que un poco de ambas, antes que nada hay que señalar que el tema del periodo de la última Dictadura es, en el caso de Chile, todavía algo muy delicado de abordar pasados incluso 36 años en el caso de mi país donde siempre se te tacha de Comunista o Fascista dependiendo de la doble lectura que el chileno siempre suele tener para ver las cosas o encasillarlas según su punto de vista personal con divisiones o heridas que incluso hasta ahora no han sanado del todo, pues para Argentina también ese fue un periodo muy convulso tanto por el Proceso de Reorganización Nacional por lo de la Guerra de Las Malvinas. Por otra parte, como dije anteriormente, las guerras suelen ser eventos muy complejos, son muchas historias distintas en una y allí radicó mi principal desafío: intentar crear una guerra que, aunque ficticia, sea lo más realista posible, además de resumida para el lector, inspirándose en sucesos históricos e incluyendo la existencia de una realidad alterna, además de intentar ser lo más neutral posible en cuando a las ideas políticas sin dejar de lado lo que cuentan las historias reales. He allí todo el problema que se generó al comenzar con la Guerra del Cono sur. La leyenda del Hombre de Taured, sin importar si fuese algo real o solo un Creepypasta, también me inspiró sobre la supuesta existencia de posibles realidades alternativas o paralelas. En el caso de los personajes históricos que parecen, quería recrearlos con sus verdaderas personalidades, por eso no quería hacerlos ver como héroes a los que en realidad no lo fueron.

          ¿Qué te gustaría que los lectores sintieran al terminar uno de tus libros?

            Una pregunta difícil de responder, pues como sabemos las opiniones que se tengan siempre van a ser subjetivas dependiendo de quién sea el lector y de sus tendencias ideológicas. Pero uno de mis objetivos es intentar hacerle ver a los lectores lo que pudo haber pasado si el anterior Conflicto del Beagle de 1977 y 1978 entre Argentina y Chile, que tan poco conocido sigue siendo para muchos, hubiese desembocado en una guerra en serio sin importar las ideologías políticas, ya que hacia allí parecían ir las cosas entonces, además de cómo en el futuro las guerras pueden evolucionar extendiéndose a otros países vecinos como una peste con todas las consecuencias que aquello conlleva, y que en la vida real pudo desatar una hipotética Tercera Guerra Mundial. Hay un refrán que dice: «El que no conoce de historia está condenado a repetirla, mientras que el que sí la conoce está condenado a ver cómo esta se repite, porque los que no la conocen siempre van a ser la mayoría o simplemente no les interesa conocerla». La Guerra del Cono Sur, a diferencia de otras historias, no es de un solo personaje en torno al cual gira toda la obra, sino que son varias historias y personajes distintos en una, tanto civiles como militares que van experimentando en carne propia el conflicto y pese a que soy chileno, intento hacer ver las perspectivas también de otros sobre el conflicto y como debía procurar de no hacer algo tan largo o complejo, incluyendo vocabulario propio de los chilenos, argentinos, etc., no es una obra orientada a menores de edad, sino a un público lector más mayor y maduro, como lo señalé anteriormente, debía intentar resumirlo todo como en el Silmarilion de Tolkien.

            Nicolás Díaz Pérez

            Nicolás Díaz Pérez, nacido en la ciudad de La Serena en 1985, realizó sus estudios de Pedagogía en Historia, realizando luego un Magíster en Gestión y Liderazgo Educacional.

            Sus experiencias vividas en el Desierto de Atacama, además de su interés en la Historia, en especial la Segunda Guerra Mundial, lo han iniciado como escritor.La Guerra del Cono Sur es su segunda serie de novelas, una ficción histórica sobre un conflicto entre Argentina y Chile.

            ¡Ediciones Glasgow te invitamos a seguir a Nicolás en sus redes sociales y enterarte de sus próximas publicaciones!

            8 de marzo – Entrevista a la escritora costarricense Gabriela Vindas

            Con motivo del Día de la Mujer, en Ediciones Glasgow dedicamos este espacio para entrevistar a nuestra querida escritora Gabriela Vindas, cuyas historias son un nítido reflejo de la resiliencia femenina. Desde ya, te agradecemos por leerla, acompañarla en cada una de sus respuestas y, por supuesto, compartir con quienes abrazan la literatura como ella lo hace en sus novelas.

            1. ¿Cómo nació tu vínculo con la lectura y en qué momento sentiste que querías empezar a escribir tus propias historias?
              La lectura siempre fue refugio. Desde muy joven descubrí que los libros podían explicar emociones que uno todavía no sabía nombrar. Con el tiempo empecé a escribir porque algunas historias ya no me cabían solo como lectora.
            2. Silencios Compartidos fue tu primera novela publicada. ¿Cómo nació esa historia y qué sentiste al ver tu primer libro en manos de los lectores?
              Nació de una inquietud muy profunda sobre los silencios que se heredan en las familias, empezó como un cuento corto que tomó vida. Cuando vi el libro en manos de lectores sentí una mezcla de incredulidad y gratitud. Es un momento que nunca se olvida.
            3. ¿Qué tipo de mensajes o reacciones de los lectores te han marcado más desde su publicación?
              Los que empiezan con «sentí que esta historia hablaba de mí» o «me identifiqué mucho con X». Cuando alguien se reconoce en un libro, ahí es donde la literatura realmente sucede.
            4. En Todos los finales ocurren en junio, exploras la historia de varias generaciones de mujeres. ¿Qué te motivó a centrar la narrativa en un linaje femenino?
              Me interesa mucho cómo las decisiones y las resistencias de una generación afectan a la siguiente. Las historias de mujeres suelen transmitirse en voz baja, y quería darles espacio.
            5. ¿Por qué crees que estas historias siguen resonando tanto en nuestras sociedades latinoamericanas?
              Porque muchas de esas dinámicas siguen existiendo: secretos familiares, expectativas sociales, mujeres sosteniendo estructuras enteras sin ser siempre reconocidas.
            6. El universo femenino aparece en tu obra como un espacio de fuerza, resiliencia y sabiduría. ¿Qué mujeres de tu vida inspiraron esta mirada?
              Las mujeres de mi familia. Las que resuelven todo en silencio, las que sostienen a los demás y las que, a su manera, siempre encuentran cómo seguir adelante. Mi abuelita representa mucho de las épocas retratadas en el libro y mi mamá es el mayor estandarte de resiliencia y fuerza que tengo.
            7. Cuando comienzas una novela, ¿partes de una idea clara del final o prefieres descubrir la historia mientras escribes?
              Normalmente parto de una intuición fuerte, más que de un plan cerrado. El final suele revelarse mientras escribo.
            8. ¿Cómo construyes a tus personajes femeninos para que resulten tan humanos y complejos?
              Intento mirarlos con honestidad. Nadie es solo víctima o solo fuerte; todos tenemos contradicciones, y ahí es donde los personajes se vuelven reales.
            9. Y por último, para quienes recién descubren tu obra: ¿por qué deberían acercarse a tus historias?
              Porque son historias sobre lo que callamos, lo que heredamos y lo que elegimos cambiar. Y casi todos, en algún momento, nos encontramos en ese lugar.

            Lee también su relato Las invisibles, publicado en el Blog de Ediciones Glasgow.

            Escritora costarricense Gabriela Vindas

            Gabriela Vindas

            Gabriela Vindas (Costa Rica). 

            Nacida el 6 de junio de 1983 en San José, Costa Rica. Publicista de profesión, ha forjado una sólida trayectoria como líder en organizaciones transnacionales, mientras ejerce con orgullo su rol más importante: ser madre a tiempo completo.

            En noviembre de 2024, lanzó la primera edición de su novela Silencios Compartidos con su casa editorial Ediciones Glasgow de Uruguay, con la que debutó en el género de la novela corta y logró superar los doscientos ejemplares vendidos en su primer año, consolidando así una cálida recepción por parte del público lector. Silencios Compartidos es el fruto de su formación en escritura creativa y desarrollo de personajes, y del deseo profundo de contar historias que conmuevan, incomoden y acompañen.

            En Todos los finales ocurren en junio nos presenta su segunda novela, una historia ambientada en los primeros años del siglo XX y centrada en una familia de mujeres latinoamericanas. Esta obra nace como un homenaje a su profunda admiración por la fuerza, la resiliencia y la sabiduría del universo femenino, una forma de rendir tributo a las mujeres que han marcado su vida de manera profunda y transformadora.

            Compra Todos los finales ocurren en junio en Amazon:

            Microrrelato de la autora Vanessa Sosa – El jardín secreto

            Día tras día la voz del indigente le contemplaba, cuando se entregaba al clamor de los necesitados de amor; en medio de ese mundo colmado de guerra eterna. Sentía piedad por su hambruna, sus miedos y delirios, pues cada día, el olvidado se soñaba ingenuamente rodeado de esa vida digna con la cual no había podido nacer.

            Y pese a sus carencias, la voz indagaba en las formas que tenía ese aniñado rostro mientras ocurría el sopor de su sueño, y sobre todo cuando mostraba la gentileza de ese corazón que pretendía contagiar de alegría a sus hermanos y hermanas en su misma condición de despreciados. Esos condenados por aquellos crueles e indulgentes que les gobernaban.


            Y cuando en medio de su llanto se atrevía a gritar por ira, frustración y resignación, la voz adquiría fuerza y mudamente lo hurtaba de aquel mundo vívido en la plena agonía. A veces también la voz yacía a su lado cuidándolo, a veces quería ser él, como una forma corpórea con la cual caminaría por los senderos que se abrían ante sus ojos. Pero no era más que una voz venida del clamor de los necesitados de amor.

            Sin embargo, esa voz de terciopelo no debía ser más hermosa que el silencio, mas en el silencio moraba, quieta y silenciosa, aguardando el devorar aquella alma que le permitiría vivir día tras día, cumpliendo su razón de ser. Hasta que su tan amado niño, finalmente, fuera uno con la eternidad.

            Te invitamos a leer más textos de la autora aquí, en el Blog Colaborativo:

            Candil de Pájaros

            El heredero y el hijo

            Vida por vida

            Vanessa Sosa

            Mérida, Venezuela (1986). Historiadora del Arte (2018) egresada de la Universidad de Los Andes. Actualmente, ejerce como Bibliotecaria en una institución. Es  una escritora que se considera aprendiz y también autodidacta. Inició en el mundo de la escritura en el año de 2018 con pocos microcuentos y microrrelatos, que transformó después, en relatos más extensos. Se especializa en el género fantástico porque es el que más escribe, sin embargo, considera que hay mucho por mejorar.

            ¡Ediciones Glasgow te invitamos a seguir a Vanessa en sus redes sociales y enterarte de sus próximas publicaciones!

            Cuento de la autora Vanessa Sosa – Candil de Pájaros

            Fondo musical: https://www.youtube.com/watch?v=t9-G4YNKNAg

            Muy muy temprano la sonrisa de un sueño se desvanece apenas despierto.
            Muy muy temprano la sonrisa de un sueño se desvanece apenas despierto.
            Muy muy temprano la sonrisa de un sueño se desvanece apenas despierto.

            En el instante en que despunta el alba, más allá de lo evidente, entreabro mis doce ojos y doy gracias a Dios por esos regalos de sueños pasteles que devoraron las pesadillas de mi consciencia, durante mi vigilia de luz de triada de Lunas crecientes.

            Para una niña cierva, que fabrica manualidades con basura reciclada, ya alumbrada por la inocencia que despide un trino avispado, desde un firmamento edificado, es sumamente agotador tejer pedazos del suelo que piso.

            Esas carcajadas, de cuadros de ternura viviente, que se agolpa en mis gargantas mentoladas y como sal de uva, al encontrar a mis hermanas, abre mis astados corazones a una nueva enseñanza. Debo ser prudente si quiero sorprender a L’thran Albeyran.

            Rezo por las almas que descansan las historias de cuentos de hadas, de ese príncipe de los perfumes de tiempos pasados, o el Tazyqlobresia Anmursyaji, que hace muchos muchos siglos desposó a las cicatrices de una regente. Ella lo condenó a vagar con una  luminaria coronada en el centro de su frente, y, para siempre estará perdido en sus propias fantasías de ébano y marfil .

            Fui prometida al príncipe durmiente, nada más nacer. Todas nosotras somos sus más devotas musas. Somos sus lirios de plata, candores para su reposo. Jamás seremos tocadas por su virilidad pero, y en un solo pero, miraremos su rostro en nuestros núcleos de vida; alimentaremos su leyenda a partir de la palabra encomendada, por la venia de este país de crudas promesas.
            Me abro paso con fulminantes besos por la piel de nuestra casa de té.

            La novia sombra me saluda, y con devoto sigilo, me adentro por el resto de lo que llamo la mejor aventura de mi vida inmortal.

            La novia sombra me saluda y, con prudencia de Amor, me adentro por el resto de lo que llamo la mejor aventura de mi vida inmortal.

            La novia sombra me saluda y, con encarnada esperanza, me adentro por el resto de lo que llamo la mejor aventura de mi vida inmortal.

            En el lago de cristal, que respira detrás del patio de mi Abuela, solemos pescar tizas y gises de colores. A veces gatos con patas de conejo o camellos con treinta y tres maneras de vestir un velo con pinta de lunares de estrellas. Ella ríe con nuestras bromas de Do-La-Li-Re-Fu y nos insta a descargar el huerto con nuestras herramientas de juguetes.

            Devoré las bayas soles que cuelgan en los portales de nuestras puertas, até en mi tobillo una pulsera de los listones con los que adorno a mis muñecas. Ellas me cuentan los secretos de las hormigas, el vuela pluma de las catarinas y los deseos de las termitas. Nos llevamos bien, aunque a veces, las regaño por no revelarme los tesoros que esconden las cucarachas en los escondrijos más ocultos de la cocina.

            Ay, mi Abuela. Ella, y sólo ella, colorea nombres en nuestras mejillas, para que no nos consuma la planta de nuestros pies, el salvaje que reparte candiles de pájaros en las madrugadas de este país de espíritus vivientes. Ellas, las mejillas que serán besadas por el caballero que cabalga este mundo, y las nobles madrugadas, sonrosadas por las palabras que le otorgan las preciadas nocturnas amadas, se adornan con flores de navidad.

            En las níveas hebras de la testa de la nona reposan flores con aroma a popurrí: celestes, amarillas, rosadas, lilas; mueve esos sus pétalos cuál mariposas, en los días de un verano del hielo y escarcha que sólo toca al poblado más allá de las quejas de los corteses aldeanos.  
            Al atardecer se van a dormir con un oso melindroso, que tararea baladas, con una guitarra de lana fina. Nuestro amigo oso o Vulrapo Khin come toda la miel de los árboles, y a veces por eso, el té de nuestras tazas nos resultan algo amargo por las fantásticas hierbas que, recolectamos al anochecer. Entre bailes y maromas. 

            Mi vestido son husos horarios. Me visto de tiempo, de espacio, de génesis. De matrices con aroma a serpentinas. Esas, y sólo esas, con las que se adornan todos los cumpleaños, en los que arrompamos a nuestra bestia, son mis principales protagonistas. Las bestias que nacen, tras pedir el más excelso deseo, al soplar las velas de un bonito pastel elaborado con las más amorosas manos.

            En el instante en que están agotadas, por la incertidumbre que el día asume sobre su piel, como un resfriado, se desperezan y edifican otro montoncito de ropajes y mantas con las que lloran las lágrimas de las más dulces rosas. Sé, por boca de la canción de cuna más antigua, de una rosa que condenó las promesas de las bestias, los gorriones, los soldados de plomo y la pareja de enamorados de un insólito universo, que acudieron a ella por una oportunidad para amar.

            Esa es otra historia, por supuesto.

            En este relato, este y sólo este, pronuncio mi existir, con la amalgama de posibilidades que brotarían de decorosos besos, que manan desde risas de musas del bosque, con las que me río y canto y bailo, para esperar a mis orugas felices. Mi tempestad de acuarelas. Mi candor de lentejuelas. Y sobre todo, a ese regente al que jamás podré verle el rostro escondido tras un velo de tul y tafetán.

            Sólo soy una niña. Una niña que edifica castillos de arena, que viaja con su volátil avión de cartón y madera, brillantina, gomaespuma y crayolas de cera; la misma niña que se adentra en las asombrosas aventuras, de amigos imaginarios, a los que observa partir hacia los brazos de los que serán la razón de sus suspiros, de su porvenir y su dicha.

            Y tanto ellos, como yo, volamos hacia historias, cuentos, mitos y leyendas de Por Siempre Jamás. Canciones de Cazadores de Jaulas de fuego y Plomo. Mis Nunca, son Nuncanoches, la existencia de los Nunca Jamás de los Jamases, son Naciones de Guerras por Naciones de Juguetes; almendras con azúcar con las que unto tus dedos y leo el futuro que te aguarda.

            Risueña, valerosa, soy una memoria de fuego fatuo, una comunidad en prosa.

            Me llamo Ithsimil y soy la Emperatriz del Sueño Eterno.
            Me llamo Ithsimil y soy la Sagrada Memoria de los caídos .
            Me llamo Ithsimil y, a ti, te otorgo con cordialidad, un arropo de Paz.
            Me llamo Ithsimil y soy tu Hija.
            Me llamo Ithsimil y soy tu Hermana.
            Me llamo Ithsimil y soy el Espejo de tus Deseos.
            Me llamo Ithsimil y soy la Emperatriz de las Rosas, que otorga la felicidad, a los más afligidos.

            Me llamo Ithsimil.
            Me llamo Ithsimil.
            Me llamo Ithsimil.

            Ithsimil y soy, soy, soy las Historias Interminables de tu propia creación.

            Te invitamos a leer más textos de la autora aquí, en el Blog Colaborativo:

            Melodías para Desconocidos y Puertas Dormidas

            Pimientas de niebla; Delfines de Plata

            Los mártires no saben nadar con salvavidas

            Vanessa Sosa

            Mérida, Venezuela (1986). Historiadora del Arte (2018) egresada de la Universidad de Los Andes. Actualmente, ejerce como Bibliotecaria en una institución. Es  una escritora que se considera aprendiz y también autodidacta. Inició en el mundo de la escritura en el año de 2018 con pocos microcuentos y microrrelatos, que transformó después, en relatos más extensos. Se especializa en el género fantástico porque es el que más escribe, sin embargo, considera que hay mucho por mejorar.

            ¡Ediciones Glasgow te invitamos a seguir a Vanessa en sus redes sociales y enterarte de sus próximas publicaciones!

            Relato de la autora Vanessa Sosa – Los Mártires no saben Nadar con Salvavidas

            «Tus ojos, lágrimas y rezos me protegen. Devastadora Ilusión. Demencia durmiente de mis albores de seda. Soy uno contigo».

            En la recámara de mis huesos astados, persiste el eco, que confabula a los solariegos de mis entrañas. Quiera Él que ejecute lo desbocado. Quiera Él que monte el mundo desde estos predestinados ejes cardinales. Esa mantra que no abandona a mis testas de cristal.

            Doy un sorbo a tu savia vitae, tan azul como un firmamento que reverdece en lo pútrido que reviste las pieles sumisas de las criaturas que parí. Trecemesinos. Soy el amado. Persisto en la línea de la vida; rebeldía de las colas de cerdo que asoman en cada santificada pared de su existencia.

            Abro el armario del magnánimo; beso su miembro; unto su anatomía y lo abrigo con las cortinas que brotan de mi velo. Los gusanos de seda, juegos en mis hombros; él se retuerce. Tú me visitas desde el centro de mi existencia. Me susurras al oído que no renazca en el miedo que perdura entre nosotros.

            En el hoy que es hoy. En el mañana que es mañana. En la tarde que es tarde recito tus génesis. Persisto en el éxtasis. Las visiones, los heraldos de Amor por amor a mis moradas. En esta vez veo a un edificio sonriente, beso el ectoplasma de tu anatomía. Terso tu ombligo y devoro los restos que me ofrece. 

            Suena la campanilla de plata que cuelga de mi cintura, junto a lo curtido de mi athame y las tres cabezas cuyos labios son la delicia de mi reino interior. Textuales son las apariciones que entreveo en el ojo de mi edén. Tiento al orgullo, redirecciono tus principios ante el poniente. Enfrasco recuerdos dentro de recuerdos, dentro de recuerdos. Trabajo para tu causa.

            En mi morada, el velo que me arropa te envuelve. Mi desnudez perpetua por tus noches de esmeraldas. Soy el principio del fin. Ente silente de tus abismos de nácar. Estoy aquí, ahora. En el ayer, hoy, mañana. Te busco, te anuncio; resuena tu voz en mi testa como el trueno dentro de un trueno de tambores de escarlatas.

            Danzo en mis sueños para ti. Mis suelos de mándalas redescubren nuestros principios y fines. Un espectro. Las notas que perlan tus ojos y las cuentas con las que perdono al dios astado sólo huyen ante mis almas de piedras preciosas.

            Alzo mi cabeza. Te veo. Te escudo. Te anuncio. Hoy te venero. Hacemos el Amor en nuestras memorias. Mentes pasadas, presentes, futuras. Escribo a tu conjunción de astros, delato tu existencia. Mis rostros pintados con el lema de tu protección me dan una razón para existir.

            Soy el astado encerrado en esta anquilosada anatomía. Un instrumento de tu paz. De tu hegemonía. 

            Una pulga, jején, ladilla, gusano, piojo que raya con delicias de susurros. 

            Una pulga, jején, ladilla, gusano, piojo que entona los cánticos con los que estremeces mi existencia demolida.

            Una pulga, jején, ladilla, gusano, piojo que se escuda en el centro de mi pecho como crecientes lunares.

            Nuestros amatorios ecos liberan al universo. Montamos el mundo con tu voz y mi existencia destellada, amistad entre las liendras de nuestras cabezas. Principios y fines desolados. Un vientre distendido me anunció en forma de cuentas de lluvia.

            Genuino sonido de maracas. Envalentona la búsqueda entre nuestras etéreas corporeidades. Nuestra etérea corporeidad hace el amor con las estrellas. Hacemos el Amor con el sigilo que pintamos con henna en nuestras ramas.

            Gris verdor en mis muñecas. Rosadas mejillas en las estelas de mis brumas. Ejecuto tu monólogo de hambre. Revisto al regente de mis sueños. Ese al que siempre puedo soñar en mis sueños con aroma a chinches sobre plumas de cisnes y gansos. Soy el oro, mirra y tafetán que enarbolo y atisbo ante el altar de tu presencia.

            Sólo soy el instrumento de tu homónima paz. Una perla de tu luz. Creciente lucero de la mañana.

            Te invitamos a leer más textos de la autora aquí, en el Blog Colaborativo:

            El heredero y el hijo

            Vida por Vida

            Monólogo de hambre

            Vanessa Sosa

            Mérida, Venezuela (1986). Historiadora del Arte (2018) egresada de la Universidad de Los Andes. Actualmente, ejerce como Bibliotecaria en una institución. Es  una escritora que se considera aprendiz y también autodidacta. Inició en el mundo de la escritura en el año de 2018 con pocos microcuentos y microrrelatos, que transformó después, en relatos más extensos. Se especializa en el género fantástico porque es el que más escribe, sin embargo, considera que hay mucho por mejorar.

            ¡Ediciones Glasgow te invitamos a seguir a Vanessa en sus redes sociales y enterarte de sus próximas publicaciones!